CARTA REFLEXIVA

Para ustedes pequeños, que en este momento alguien les hace mal en el mundo, se encuentran llorando y sin ningún consuelo, quiero que sepan que me encuentro aquí luchando por hacer del mundo un espacio mejor, donde puedan jugar y divertirse con la pureza de su alma, no es justo que los mantengan en la calle o en un hogar donde no son cuidados merecen ser libres, les mando un abrazo cálido desde de mi corazón, me duele cada golpe, cada insulto y cada tristeza que alberga en ustedes. 

Mantengan su corazón lleno de esperanza de lucha y de coraje, nadie en el mundo les puede decir  groserías, nadie puede pegarles bajo ningún motivo por que ustedes son seres de paz, que con ayuda de personas que respetamos la vida y luchamos por sus derechos podrán cambiar al mundo, su corazón es valioso no lo pierdan por culpa de adultos que no saben guiarlos, ustedes serán quienes cuiden con amor la naturaleza, vida y planeta, ya que están en armonía con el latido del corazón del universo.

Nadie tiene derecho a hacerlos sentir mal, todo lo que no les agrada que les hagan no lo hagan a otros, se que les han enseñado que la tristeza se encuentra solamente en el enojo, golpes y groserías, no es así la tristeza se debe de sentir como un sentimiento delicado que se mantiene por un momento, no para siempre. Algún día todos ustedes serán adultos y tal vez en su momento padres, no repitan los patrones de violencia  que sus padres ejercieron con ustedes, pues tendrán niños lastimados y con el corazón agonizando por amor.

¡Gritemos juntos que no más violencia infantil!

No me despido de ustedes mis queridos niños, por que tengo que continuar con esta revolución para que nadie los dañe ayúdenme con jamás dejar que nadie borre su sonrisa, con mantener la fuerza para que de adultos sean padres que revolucionen  el pensamiento agresivo por uno pacifico, no lloren mis niños que el mundo cambiará...

Con amor y respeto a todos los niños victimas de violencia en el mundo:
​                                                                                     María Elisa.


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